“Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos que han sido engañados…”
Mark Twain
El advenimiento de las llamadas “Redes Sociales”, las cuales han sido aceptadas sin ningún beneficio de inventario, ha permitido a los expertos en el llamado marketing social (el cual no es más que un rotulo nuevo para el viejo método “gobeliano”), movilizar grandes sectores de la población para beneficio de sus clientes. Esto no ha escapado de la mira de los líderes de la ultraderecha, quienes disponen de ingentes sumas de dinero para invertir en campañas publicitarias políticas, orientadas a lavar la imagen cuestionada de muchas políticas de derecha o enlodar la imagen de líderes populares de izquierda. La cuestión ha sido denunciada desde la orilla del periodismo llamado independiente, en donde se ha informado que algunos sectores sociales están manipulando a la opinión pública creando matrices de opinión con dicho propósito, sin embargo la derecha se defiende con tecnicismos a través de expertos en el tema que logran desviar la discusión del verdadero centro de la misma.
Desde el punto de vista técnico una “matriz de opinión” es el ordenamiento de los datos de opinión en forma de matriz, construido para mostrar la variación de las opiniones sobre un tema según los distintos parámetros que se utilizaron para calificar esas opiniones, sin embargo es justo señalar, que una “matriz de opinión” se logra, mediante el bombardeo continuo, a través de los diferentes medios de comunicación, de una idea específica, cierta o falsa, pero en un lenguaje persuasivo, para lograr que la sociedad a la cual va dirigida crea con convencimiento en ello, hasta el punto de no cuestionar su certeza, es decir de nuevo el principio gobeliano de la propaganda. Sea esto último una “matriz de opinión” o “marketing social”, lo cierto es que existe como método para manipular a la conciencia pública.
A nivel internacional, la derecha ha utilizado este método, recordemos que en el 2003 el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, acusó al gobierno de Iraq de poseer armas de destrucción masiva, “denuncia” que comenzó a replicarse en forma inmediata en los medios internacionales capitalistas en forma reiterada como noticia plenamente confirmada. Esto último sirvió para justificar ante la opinión pública la cobarde y criminal invasión al país árabe, la cual no solo demostró que la acusación del gobernante norteamericano era falsa, sino que terminó en una desastrosa derrota para el imperio, desatando una sangrienta guerra civil que aún persiste en suelo iraquí.
En los últimos días el gobierno venezolano ha venido llamando a su pueblo a prepararse contra un posible golpe de estado, lo cual no es un síntoma de paranoia por parte de la dirigencia del país Bolivariano, sino un temor justificado en la historia reciente. La opinión pública internacional ha sido bombardeada a través de la prensa y las redes sociales de aseveraciones que constituyen lo que algunos llaman matriz de opinión, que no es otra cosa que el viejo método gobeliano: “Una mentira mil veces repetida... se transforma en verdad”, verdad que podría justificar una intervención en la patria de Bolívar y Chávez.

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