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sábado, 4 de mayo de 2013

LOS NUEVOS CAMPOS DE BATALLA


“Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos que han sido engañados…” 
Mark Twain



Últimamente hemos podido observar como las preferencias de la sociedad se han venido homogeneizando, en forma peligrosa, no alrededor de ideas y convicciones sino, alrededor de personajes, objetos o lemas, los cuales son acogidos sin ningún razonamiento crítico. Desde hace tiempo los estudiosos han dado sus voces de alerta sobre el papel que juegan los medios de comunicación en la manipulación de la conciencia social, para Patricio Brodsky, el discurso de las clases dominantes en Latinoamérica es repetido acríticamente a través de los medios, y se convierte en “sentido común de grandes fracciones de la población, particularmente de las clases medias”, lo cual se torna en una idea prejuiciosa y por lo tanto no acepta argumentaciones razonablemente validas, haciéndose imposible de verificar por medio de la confrontación con la realidad. Estos razonamientos ya estaban presentes en los años 40 del siglo anterior, cuando fueron puestos en práctica por Joseph Goebbels, el ministro de comunicaciones y propaganda del régimen nazi, quien afirmaba que “Una mentira mil veces repetida... se transforma en verdad”; logrando a través del enaltecimiento de los sentimientos de orgullo y la promoción del odio, convencer a las masas de cosas totalmente falsas.

El advenimiento de las llamadas “Redes Sociales”, las cuales han sido aceptadas sin ningún beneficio de inventario, ha permitido a los expertos en el llamado marketing social (el cual no es más que un rotulo nuevo para el viejo método “gobeliano”), movilizar grandes sectores de la población para beneficio de sus clientes. Esto no ha escapado de la mira de los líderes de la ultraderecha, quienes disponen de ingentes sumas de dinero para invertir en campañas publicitarias políticas, orientadas a lavar la imagen cuestionada de muchas políticas de derecha o enlodar la imagen de líderes populares de izquierda. La cuestión ha sido denunciada desde la orilla del periodismo llamado independiente, en donde se ha informado que algunos sectores sociales están manipulando a la opinión pública creando matrices de opinión con dicho propósito, sin embargo la derecha se defiende con tecnicismos a través de expertos en el tema que logran desviar la discusión del verdadero centro de la misma.

Desde el punto de vista técnico una “matriz de opinión” es el ordenamiento de los datos de opinión en forma de matriz, construido para mostrar la variación de las opiniones sobre un tema según los distintos parámetros que se utilizaron para calificar esas opiniones, sin embargo es justo señalar, que una “matriz de opinión” se logra, mediante el bombardeo continuo, a través de los diferentes medios de comunicación, de una idea específica, cierta o falsa, pero en un lenguaje persuasivo, para lograr que la sociedad a la cual va dirigida crea con convencimiento en ello, hasta el punto de no cuestionar su certeza, es decir de nuevo el principio gobeliano de la propaganda. Sea esto último una “matriz de opinión” o “marketing social”, lo cierto es que existe como método para manipular a la conciencia pública.


A nivel internacional, la derecha ha utilizado este método, recordemos que en el 2003 el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, acusó al gobierno de Iraq de poseer armas de destrucción masiva, “denuncia” que comenzó a replicarse en forma inmediata en los medios internacionales capitalistas en forma reiterada como noticia plenamente confirmada. Esto último sirvió para justificar ante la opinión pública la cobarde y criminal invasión al país árabe, la cual no solo demostró que la acusación del gobernante norteamericano era falsa, sino que terminó en una desastrosa derrota para el imperio, desatando una sangrienta guerra civil que aún persiste en suelo iraquí. 

En los últimos años, el blanco de este tipo de guerra ha sido el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela: Rumores que van desde el lanzado durante la campaña del referéndum en donde se dijo que se les iba a quitar la patria potestad de los hijos a las familias, o las que incitan a los venezolanos a acumular mercados por la amenaza de desabastecimiento, hasta las lanzadas durante los días posteriores a las últimas elecciones presidenciales, entre ellas la noticia de que la presidenta del CNE venezolano había huido del país llevándose 50 millones de dólares; o la nota que Nelson Bocaranda, un conocido periodista de la oposición venezolana, lanzó a través de una red social: “Informan que en el CDI de la Paz en Gallo Verde, Maracaibo, hay urnas electorales escondidas y los cubanos de allí no las dejan sacar”, “noticia" que hizo que las bandas de activistas de la oposición creadas para defender un supuesto triunfo, de acuerdo a la incitación del jefe de la derecha venezolana de defender dicho triunfo con verraquera, asaltara varios CDI (Centros de Salud), incendiándolos, provocando víctimas fatales y desatando una campaña de xenofobia dirigida contra ciudadanos cubanos, igual a lo sucedido días antes contra los colombianos a raíz del rumor lanzado por la derecha de que el candidato de izquierda era de esta nacionalidad.
En los últimos días el gobierno venezolano ha venido llamando a su pueblo a prepararse contra un posible golpe de estado, lo cual no es un síntoma de paranoia por parte de la dirigencia del país Bolivariano, sino un temor justificado en la historia reciente. La opinión pública internacional ha sido bombardeada a través de la prensa y las redes sociales de aseveraciones que constituyen lo que algunos llaman matriz de opinión, que no es otra cosa que el viejo método gobeliano: “Una mentira mil veces repetida... se transforma en verdad”, verdad que podría justificar una intervención en la patria de Bolívar y Chávez.

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