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jueves, 9 de febrero de 2012

LAS CHUZADAS


“Un inválido que carece de la grandeza de Cervantes busca un ominoso alivio causando mutilaciones a su alrededor”
Unamuno

Tal vez nunca se imaginó Nicolás Maquiavelo que el presidente de un desconocido (para él) país, quinientos años después de su muerte, emprendiera la ardua labor de actualizar y completar su obra maestra, sobre el arte de gobernar.
A propósito de las llamadas “chuzadas”, el Doctor Rafael Pardo le reclamo al gobierno que identificara al “Montesinos” colombiano. A partir de esta requisitoria, empezaron las especulaciones que pretendían descubrir la personalidad del emulo del oscuro personaje que se hizo celebre durante el régimen de seguridad democrática, en el vecino Perú y aparecieron los escuderos de siempre, con sus desgastadas rodilleras, a negar la existencia en Colombia de personajes de tal talla y en un verdadero festival de mentiras y verdades a medias, comenzaron a negar la existencia de eventos contrarios a la democracia nacional.
Por ejemplo, el Doctor Luís Carlos Restrepo y el último nombre en la interminable lista de jefes de la policía política, juraron ante el país que nunca, durante este régimen, se había espiado o intervenido en la vida intima de algún colombiano; mientras que el asesor estrella del régimen, el Doctor José Obdulio dijo que el escándalo por los seguimientos del DAS era un complot de la oposición contra el Ejecutivo. Sin embargo ante la evidencia cada vez mayor de que “las chuzadas” evidentemente existieron y especialmente ante el peligro de que fueran los periodistas de oposición quienes lograran conseguir las pruebas del delito, el titiritero mayor, oculto en las sombras de su palacio, dio uno de sus acostumbrados golpes maestros: Vicky Dávila, la agraciada presentadora de uno de los noticieros al servicio del régimen, en un momento de inspiración, logró después de una “brillante investigación” periodística descubrir la prueba reina de que el delito efectivamente había sucedido y que probablemente algún Montesinos criollo había dado la orden de investigar, chuzar e intervenir la vida intima de miles de colombianos sin importar su color político, ni su credo religioso, ni sus relaciones familiares.
En medio de vítores, de los agradecimientos de liberales, polistas y hasta uribistas, el pueblo se conmovió; una de la consentidas del régimen descubrió la verdad: El delito es real, solo falta un nombre, el del culpable, los demás nombres están allí: los senadores de la oposición, los ministros de estado, los magistrados de la Suprema Corte y probablemente hasta Tom & Jerry. Inmediatamente después de hacerse público lo que hasta el momento era un secreto a voces, la presidencia de la republica ofreció una jugosa recompensa a quien descubriera el nombre que faltaba, convirtiendo un episodio de la apasionante vida política colombiana en un vulgar reallity. Nunca antes se había ofrecido un premio tan jugoso en ningún lugar del mundo por adivinar algo tan simple. Basta con responder tres preguntas sencillas para averiguar quien es el oscuro señor de las sombras: Quien se beneficia con las chuzadas? Quien es el más brillante jugador en el mundo político colombiano? Y quien es el más paranoide de los colombianos?, es decir cual es el invalido mental, ávido de venganza y de poder?
Las respuestas apuntan al Ubérrimo, él se beneficia del delito.
A través de estos años ha demostrado ser el poseedor de una mente perversamente brillante.
Y últimamente su delirio, que lo ha llevado al extremo de considerar que responder una simple pregunta de un periodista, pregunta de que de otro lado se la hacen cuarenta y dos millones de colombianos, es una conspiración, debido a que ve conspiradores y enemigos no solo entre sus contradictores, sino también entre sus colaboradores, llegando al extremo de amenazar con “darles en la jeta”, siente la necesidad imperiosa de saber que piensan en su tiempo libre y que hacen o proyectan hacer los demás colombianos.
Además es obvio: El Ubérrimo no necesita de montesinos, ya que el se encargó desde el inicio de rodearse de mentes poco capaces. José Obdulio, al igual que sus primos “el osito” y “el otro” solo tienen capacidad para realizar el trabajo sucio, más no para proyectarlo. Los Doctores Santos?: El uno demasiado modesto como para interesarse en temas tan profundos y el otro, a pesar de tener las agallas y el perfil del conspirador aliándose con dios y con el diablo, como bien consta en su hoja de vida, no tiene la suficiente inteligencia como para montar una operación de esta magnitud.
Solo el Ubérrimo, acosado por la perversa sospecha de que el curita que escribe o recibe cartas de los guerrilleros sin su iniciativa, pueda llegar a tener más protagonismo que él mismo, o que el tímido Pachito pueda engrosar las filas de sus críticos, o, que quienes son capaces de enriquecerse utilizando su apellido y su paternidad, puedan llegar a convertirse en los Edipos modernos, es capaz de ordenar chuzar a todo el mundo, incluyendo a Monseñor Rubiano, a Pachito, a Doña Lina y a Tom & Jerry. Esto además de desviar las sospechas de su persona, lo protege además de sorpresas desagradables. El brillante cierre de la jugada consistió en hacerle llegar la información a Doña Vicky Dávila, agraciada del régimen, a quien de paso le paga su lambonería con una chiva que la puede llevar a recibir el prestigioso premio de periodismo Francisco de Paula Santander. O es Simón Bolívar?,... el premio, no el montesinos, claro esta.
Bucaramanga, 2009

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