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martes, 11 de septiembre de 2012

SE NECESITAN DOS PARA BAILAR TANGO....


AHORA ES EL MOMENTO, saluda con moderado optimismo, las negociaciones de paz que se iniciaran en las próximas semanas en Oslo, si es que los guerreristas del país lo permiten.
Presumimos que el ambiente que va a acompañar a este nuevo intento de poner fin al conflicto mediante el dialogo, no será el mejor, como se desprende de las posiciones que van asumiendo algunos de los actores más destacados del mismo.
La ultraderecha colombiana, frentera como siempre, representada por el expresidente Uribe y el exministro Londoño, condena al fracaso los diálogos, Uribe por ejemplo califica el intento como una “bofetada a la democracia” y considera que la única solución al conflicto debe ser “un sometimiento a la justicia” por parte de la guerrilla. Si estas posiciones fueran los únicos condicionantes a la solución del conflicto, podríamos ser optimistas, porque al fin y al cabo se trata de la opinión de los representantes de una minoría que en su momento deslumbró a la mayor parte de la opinión nacional gracias al poder mediático pero especialmente al poder armado que los respaldaron.
Nuestra preocupación viene de la posición que se vislumbra, entre líneas, de quienes aun no ostentan el titulo de ex” y que son interlocutores validos. En el caso del Presidente Santos su declaración de que: "No se va a entregar nada ni a ceder en nada" nos hace pensar, ojala nos equivoquemos, en que el Señor Presidente está en la misma línea del Expresidente Uribe, ya que si ésta es realmente su postura, lo que viene es una solicitud de entrega incondicional de los alzados en armas y no un dialogo real, o peor aun un globo para entretener a la opinión pública, mientras le dan argumentos al legislativo con el fin de que apruebe un marco jurídico que garantice aún más la impunidad, como se desprende del mensaje enviado al congreso por el recién posesionado Ministro del Interior: “en tiempos de negociaciones de paz, la seguridad jurídica para los militares es "objetivo prioritario" del Gobierno..”, ambientando así la aprobación de la reforma al fuero militar.
En consonancia con esto están las palabras del verdadero “amo”, el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, quien da “la bienvenida al profundo compromiso del presidente Santos para trabajar por la paz, y reconoce el valor y sacrificio de sucesivos gobiernos colombianos –y en particular del pueblo colombiano- para lograr este hito” y a continuación le envía su exigencia a la guerrilla: ”La FARC deberían tomar esta oportunidad de poner fin a sus décadas de terrorismo y narcotráfico, y permitir que el pueblo colombiano continúe construyendo una sociedad democrática, próspera y justa”.
Es decir el esfuerzo de la paz solo se le abona al gobierno actual e incluso a los gobiernos anteriores y no se incluye el esfuerzo del contendiente quien también, se supone, está poniendo la mitad del esfuerzo por llevar a buen puerto las negociones de paz y por el contrario mientras que desde el sector nacional, su contraparte, les exige la rendición incondicional, desde la contraparte gringa se les pide que permitan que se continúe con el “statu quo”. 
Llama la atención las declaraciones del alto comisionado de la ONU en Colombia, Todd Howland, quien afirmó que en el marco de los tratados de protección y defensa de los derechos humanos suscritos internacionalmente es imposible indultar o dar amnistía a los victimarios de delitos de lesa humanidad, nuevamente en referencia al movimiento guerrillero; sin embargo los posibles crímenes de “lesa humanidad” de la contraparte, deben ser mirados desde otra óptica lo cual es un "objetivo prioritario" del Gobierno..”, según la opinión del ministro.
Dirán que en el discurso de las FARC hay también talanqueras al proceso que se inicia, es posible, pero a nosotros particularmente nos preocupan las del lado nuestro, es decir nos preocupa que nuestros representantes (el gobierno Colombiano) no esté actuando de manera seria y trasparente, al fin y al cabo la guerrillas son nuestra contraparte y allá ellas con la confianza que puedan generar o no ante la opinión mundial que tiene los ojos puestos en el proceso que recién comienza.

viernes, 10 de agosto de 2012

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA EXPULSIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DEL POLO?



“AHORA ES EL MOMENTO” no puede menos que rechazar por improcedente la decisión tomada por el Comité Ejecutivo del PDA. Nos parece que la expulsión del PC no tiene otra causa diferente a la que desde hace años ha venido dando al traste con la unidad de la izquierda colombiana: la antropofagia política, fenómeno motivado por el dogmatismo de algunos líderes y alimentado desde la extrema derecha, que en su papel de "carbonero mayor" sabe cual o cuales cuerdas tocar en el momento en que presienten el peligro que supone la aparición de coyunturas que puedan aupar el desarrollo de la izquierda.

En la interpretación que le hemos venido dando a las crisis por las que ha pasado el PDA en el último año, y que determinaron la debacle en las elecciones presidenciales y luego la deserción de algunos congresistas, hemos anotado que el partido no se ha fijado claramente los objetivos y esto hace que debates que deben reservarse para otro momento histórico se adelanten abortando los esfuerzos por conseguir la unidad de la izquierda. 

Expulsar a los compañeros del PC, señalando doble militancia es una mentira fundada en la doble moral. Si la doble militancia fuera delito causal de purga, el PC, el MOIR, la ANAPO, etc, simplemente no hubieran podido ingresar nunca al POLO. Todos sabemos, y además el MOIR no lo esconde y por el contrario lo proclama a través de su página web, que: “El MOIR es un partido político de la clase obrera....”. Entonces nos preguntamos: cómo un partido político puede ser miembro de otro partido político sin ser sus militantes acusados y condenados de doble militancia y otro no?

Simple respuesta, al PC se le castiga el no respetar la posición provocadora del gobierno, que ahora y siempre, ha venido criminalizando y judicializando a los movimientos sociales, como lo hace actualmente con el Movimiento Político y Social Marcha Patriótica. Este movimiento, en su declaración política, se caracteriza como un: “….Movimiento político y social ….”. Por lo tanto es posible que un partido político apoye a un movimiento social , sin que haya doble militancia.

Generalmente los partidos políticos acostumbran a acompañar a los movimientos políticos que tienen identidad política con ellos. Esta es la razón por la que el POLO siempre ha estado haciendo acompañamiento a movimientos sociales, que arropados como organizaciones sindicales, indígenas, campesinas, etc., son movimientos políticos. Y es por esta misma razón que partidos de derecha apoyan movimientos de derecha que si bien son considerados como movimientos criminales (como en el caso de las AUCC), son también, movimientos políticos.

Consideramos que la expulsión de los compañeros debe ser reversada y aprovechar el próximo congreso ideológico para definir de una vez por todas el futuro del POLO. Para nosotros el partido debe definir su propia identidad y trazarse objetivos a corto y mediano plazo. Objetivos que busquen democratizar al país, legalizar la protesta social, garantizar la vida de los luchadores sociales, es decir llegar en este tren llamado POLO hasta la próxima estación, allí se bajaran algunos y se subirán otros ya que es claro que no todos llegaremos hasta el objetivo final que solo será el señalado por el pueblo y no por el dogma de los teóricos que visualizan el futuro a través de sus retinas ideológicas. 

Cada día tiene su afán y hay debates que no nos interesan porque no se corresponden con el objetivo político del momento. Frente a la guerra, por ejemplo, nos interesa que ésta se acabe, no nos importa si se humaniza o no, ya que la sola propuesta, de humanizarla, equivale a conformarnos con que la misma continúe desangrando al país. Tampoco creemos que deba desgastarnos la discusión del problema de la utilización de todas las formas de lucha, quienes estamos en el PDA ya hemos elegido la forma democrática, si el gobierno continua escogiendo la lucha armada como la forma de acallar la protesta social, nuestro deber será el de exigirle, a el y a las demás partes en conflicto, que se sienten a negociar y que acaben con esta pesadilla que lleva ya casi 100 años.

No queremos ni siquiera imaginar que esta desafortunada decisión del Comité Ejecutivo, pase por el compromiso ideológico de una izquierda ligth (o una derecha vergonzante, que para el caso es lo mismo), que desea congraciarse con las políticas de las elites que ostentan el poder o bien con el deseo de eliminar oponentes frente a la búsqueda de la candidatura presidencial para el 2014, o bien disminuir la fuerza de los posibles adversarios. Si estas fueran las razones del exabrupto sería mejor decir: apague y vámonos.

miércoles, 25 de abril de 2012

ARGUMENTOS QUE MATAN


"La insurrección no es un crimen cuando ella ha llegado a ser el único medio para sacudir la opresión; pero si es un crimen no pequeño el indiferentismo que la sostiene y alimenta."

Ramón Matías Mella  


Las distintas tendencias políticas que han usufructuado el poder en nuestro país, parece que no han tenido el interés de caracterizar correctamente el conflicto nacional, condición sine qua non para resolverlo. Pero definitivamente se lleva las palmas, la posición facilista de negar, incluso, la existencia misma del conflicto con el argumento inicuo de señalar que en Colombia solamente existe un grupo de bandidos dedicado al negocio ilícito del narcotráfico. Sin embargo la pregunta pertinente que se le ocurre a cualquier ciudadano del común es: ¿Porqué si la situación se reduce a un simple caso de policía, se gastan ingentes sumas de dinero en armar un ejército que no solo se ha tecnificado sino que además ha tenido un crecimiento cuantitativo exagerado para un país con una grave deuda social, que no solo no se salda, sino que se agrava por medio del expediente facilista de convertir los derechos ciudadanos en simples servicios, los cuales, al ser dejados en manos de empresas particulares incrementan su costo excluyendo a grandes grupos sociales de su beneficio?
Toda guerra tiene un interés político y económico y es consecuencia de la aspiración de determinada clase social o de grupos fundamentalistas religiosos o étnicos, por lograr el poder e imponer su dominación ideológica. Tratar de encontrar un conflicto de la naturaleza del colombiano sin este tipo de motivaciones, es un ejercicio vano y estéril.
Señalar que los insurgentes son simples agentes del terrorismo internacional, es un argumento pueril, la guerra ante todo es la actividad humana que se vale del conocimiento, el capital y toda clase de herramientas tecnológicas para ejercer el terror y la destrucción del rival. La conducta aberrante que se le encara a la guerrilla colombiana, no es peor que la recompensa entregada a nombre de una nación, al asesino que ofrece, como prueba reina de su acción, el brazo o la cabeza de su víctima. Tampoco es menos horripilante la política de un gobierno que mediante dadivas incita a quienes deben proteger los derechos ciudadanos a convertirse en bestias capaces de asesinar inocentes para disfrazarlos de insurgentes y luego usar el ambiguo termino de “falsos positivos” y no el termino real: ASESINATO o crimen de estado.
Acusar a la insurgencia de engañar y de usar armas no convencionales es, por decir lo mínimo, cínico. Las armas utilizadas por cualquier bando dentro de un conflicto tienen el objetivo de matar, mutilar y causar terror en la filas enemigas. Un AK-47 es tan mortal y destructivo como lo es un cilindro de gas, una mina quiebra-patas o un misil. Dentro del amplio arsenal de guerra está también el engaño, la traición y la mentira, sin estos elementos no hubiera sido exitosa la publicitada “operación jaque”.
Quizá el argumento gubernamental con mayor peso es el que señala que la guerrilla ha perdido su norte político y además se ha convertido en un grupo de desalmados narcotraficantes. Pero aun este argumento es bastante controvertido, puesto que para nadie es un secreto que la guerra es una actividad de alto costo, especialmente en esta época de sofisticación tecnológica. Esta razón ha llevado, incluso a países ricos, a echar mano del lucrativo negocio de la droga como una forma de financiación, idea que no es originaria de la guerrilla colombiana ya que existe el antecedente en los años 70 y 80, cuando los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, no dudaron en echar mano de este jugoso negocio para sostener a los grupos armados enviados a desestabilizar la, por esa época, joven revolución Sandinista en la república de Nicaragua.
Es posible que la metodología de la guerra de la subversión colombiana se haya vuelto más violenta (si es que pueda existir una acto más violento que otro dentro de la dinámica de una guerra), lo cual no es una particularidad exclusiva del movimiento insurgente local, ya que su contraparte, con todo el historial de desapariciones forzosas, “falsos positivos”, satanización de la protesta social con su zaga de muerte entre las filas de los sindicalistas, activistas sociales, partidos de oposición, etc., tiene también una gran culpabilidad en la degradación del conflicto.
Justamente esta “macabralización” del conflicto colombiano debe ser un argumento para buscar la salida urgente de una guerra que solo cobra victimas en el sector cuyo favorecimiento dicen buscar tanto las fuerzas insurgentes, como las estatales.

jueves, 22 de marzo de 2012

QUÉ LE FALTA AL POLO


La reciente crisis del único partido de oposición democrática en nuestro país, demuestra que se hace necesario un proceso de reingeniería al interior del mismo. Tradicionalmente los partidos políticos Colombianos se comportan como clubes sociales, en donde se ingresa por haber heredado de sus ascendientes la vinculación o por razones de chequera, pero de ningún modo por razones político-ideológicas, de allí que no es raro encontrar en un mismo partido señores feudales con comportamiento de encomenderos, latifundistas que viven del trabajo de sus aparceros y empresarios modernos, que solo tienen en común, con los primeros, su riqueza y su poder político, y de ningún modo se permiten la crítica o la solicitud de constancias escritas condenando la explotación del campesino mediante métodos violatorios de la constitución nacional o la contratación de los obreros urbanos haciéndole el “quite” a la legislación laboral. Tampoco responden como partido, por el incumplimiento de las propuestas electorales, o por el cambio de bando, una vez elegidos, o por los actos de corrupción tan frecuentes en nuestro país. 

El PDA, no es la excepción. Nace como partido, alrededor de personalidades democráticas en su mayoría de tendencia social demócrata y por lo tanto en un país tan conservatizado como lo es Colombia, se sitúa a la izquierda del espectro político nacional, aunque realmente es un partido de derecha, o para darnos "contentillo" de centro-izquierda (si es que esta calificación es posible en este mundo polarizado) dentro del espectro latinoamericano, signado por la revolución Bolivariana. 

Uno de los grandes problemas del PDA, desde nuestra óptica, radica en la falta de definición de sus objetivos. La propuesta de cambiar el modelo económico, es solo un embeleco ya que es obvio que muchos líderes del partido no comparten esta opinión, como tampoco están de acuerdo con la lucha contra los TLC o con los derechos sociales de la comunidad LGTB. Sin embargo a pesar de estas divergencias, a nadie se le ocurre forzar a este o aquel militante a manifestarse públicamente sobre estos temas. 

Lo anterior no ocurre con otros temas más polémicos como la opinión que se tiene frente a la posición de los militantes sobre si es o no justo concederle estatus político a la insurgencia o a la posición que se tiene sobre cómo dar fin a la guerra que vive nuestro país desde mediados del pasado siglo. La causa de este fenómeno es consecuencia de la presión de la clase gobernante a través de la gran prensa y a la censura y la descalificación de quien se atreva a disentir a pesar de que el tema pasa por la convicción política legitima, de que la guerra tiene un origen político y requiere de soluciones ídem. 

Si bien, frente al flagelo de la corrupción, que se da silvestre entre nuestra “clase” política, los partidos mayoritarios no asumen sus consecuencias políticas, si están prontos a exigírsela al partido de oposición, como ocurrió, recientemente, en el caso del llamado “Carrusel de la Contratación”, en donde, un conocido grupo de contratistas, un par de funcionarios militantes del POLO, en alianza con políticos afiliados al partido de la U, alianza que, obviamente, no fue consultada ni aprobada por el partido, se robaron el presupuesto de la capital del país, ante lo cual los entes de control, solo se han centrado en el desprestigio político del PDA y no han demostrado interés en la recuperación del capital perdido, ni en el castigo de todos los autores comprometidos en el latrocinio. 

Claro que no se pretende justificar la corrupción, ni tampoco la responsabilidad política, sino de exigirla a todos los partidos, sin excepciones. 

Hechos como el ocurrido en la ciudad de Bogotá pudieron haberse evitado de haber existido un estatuto disciplinario más exigente, en donde los partidos en general, y no solo el PDA, exigiera de sus representantes la rendición cuentas sobre sus alianzas, sus modelos de contratación y su comportamiento administrativo, en forma meticulosa y rígida, llegando antes que los entes de control e incluso antes de cometido el exabrupto con fines preventivos. 

Creemos que los problemas del POLO, radican en no marcar la diferencia con las organizaciones partidarias de derecha, en no tener claro que más que un partido político es un frente constituido sobre la base del rescate de los derechos democráticos de las mayorías y fundamentalmente en no haberse creado objetivos realistas. 

Al igual que los partidos tradicionales, el POLO se “craneó” como un movimiento abierto a personas o a movimientos políticos de diversas tendencias en torno a un objetivo común; objetivo que al día de hoy aun no se ha definido claramente. Entre su militancia, se encuentran personalidades provenientes de la izquierda liberal, agrupaciones y partidos políticos tan variados como la populista ANAPO, el social-demócrata MOIR, corrientes socialistas como el ortodoxo Partido Comunista, Democracia María Cano, organizaciones de minorías discriminadas como la comunidad LGTB, etc. No todas las tendencias tienen el mismo objetivo frente al poder, algunos militantes esperan del POLO la solución a su marginación, en su lucha por lograr un reconocimiento social, las tendencias del centro consideran necesaria la defensa de la neoliberal constitución política, otros proponen la reforma institucional, mientras que las tendencias de izquierda plantean la toma del poder y el cambio del modelo económico. Estas son la razones por las cuales no podemos tomar posturas como partido a largo plazo. Por nuestro origen y constitución, los planteamientos deben cubrir solo el mediano plazo, y las declaraciones partidarias deben centrarse en el objetivo general y no atender a las provocaciones de la derecha, de pronunciamientos sobre cuestiones de principios ideológicos, que quedan por fuera de dicho objetivo. Hacerlo será matar la “gallinita de los huevos de oro” antes de que comience a poner. Esperemos en el futuro mediato y en un escenario más democrático, construir con quienes coincidamos el país que soñamos.


sábado, 11 de febrero de 2012

La guerra y la paz


"Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo."
Voltaire

Marx, tenía razón cuando escribió la anterior frase, la cruenta Revolución Francesa, que dio término a los días de la sociedad feudal, sometida a la prolongada preñez del engendro capitalista, lo corrobora. Lo que le faltó a Marx, fue describir como en medio de la violencia del parto, la madre siempre debe morir para dar paso al nuevo ciclo histórico. Ni Marx con esta frase, ni Mao Tse Tung, cuando planteó que “El poder nace del fusil”, se propusieron instigar la violencia de clases; ellos solamente sirvieron de notarios de algo que ha venido sucediendo en forma cíclica desde la aparición del hombre en la tierra.

La guerra es junto al trabajo una de las actividades propias y distintivas de la especie humana, ninguna, de las demás especies, tiene su capacidad para planificar en forma conciente y razonada labores productivas, pero tampoco ninguna planifica en forma conciente y racional la eliminación de su propia especie. Como fenómeno social es comprensible el uso de la guerra como método de relación humana, ya que esta atada en forma indisoluble a la necesidad atávica de manejar, usufructuar e incrementar el poder.

Las leyendas en todas las culturas nos permiten presumir que casi desde su separación de la familia de los Hominoideos, el Homo sapiens desarrolló el concepto del poder como un don entregado por los dioses, para disfrute de los elegidos.

En la mitología judeo-cristiana, Jehová (dios), le entrega al hombre un poder absoluto sobre todo lo existente, dándole al mismo una connotación violenta al autorizarlo a reinar sobre las demás especies aún a costa de la supervivencia de estas, tarea que ha venido cumpliendo con laboriosa solicitud y particular furor, desarrollando otra de las característica de la especie: la capacidad de ejercer el terrorismo contra los demás, especialmente contra lo diferente. Es así como Caín, se hace fraticida para posibilitarse el monopolio del poder. Abraham, padre de las tres religiones más importantes de occidente, se hace filicida (sino por acción si por intención) para mantener los lazos directos con la fuente del poder (Jehová). El reemplazo de Moisés, Josué, desarrolla toda una guerra de terror y de genocidio, contra el pueblo cananeo, en cumplimiento de una orden directa de un dios que solo habla inspira y reviste de poder a los dirigentes del pueblo israelita; todavía hoy en día sus descendientes continúan “su misión histórica y divina”. Sin olvidar que fue el propio Jehová el padre de la combinación de todas las formas de lucha, quien decide utilizar la violencia como expresión del poder divino: la muerte de los primogénitos de las familias egipcias compite en salvajismo e impiedad con la matanza de inocentes decretada siglos después por Herodes o con destrucción de Sodoma y Gomorra y es un acto tan criminal como la destrucción de Hiroshima y Nagasaki decretada por otro profeta del terrorismo en la primera mitad del siglo XX.


“Si vis pacem, para bellum”
Vegecio


El 12 de octubre de 1492, marca el inicio de la guerra de despojo aupada por la ambición del imperialismo español para incrementar su poder en Europa y por la extraña decisión de un dios ajeno, de imponer sus dogmas a golpes de espada, protagonizando el mayor etnocidio (y latrocinio) del que se tenga memoria en la historia de la humanidad sin que hasta ahora se haya iniciado un programa de verdad y reparación por parte de las altas cortes europeas, celosas guardianes de la justicia internacional, ni tampoco por parte de los “baltazares” que opinan, catalogan, tachan y descalifican a los otros terroristas a nombre de los reyes modernos, designados como los anteriores por la divina providencia y respaldados por la indiscutible fuerza de los poderes imperiales.

La primera mitad del Siglo XIX en nuestra América, se caracteriza por la violenta guerra de liberación, a muerte, con conductas terroristas, con fusilamientos sin formula de juicio, como cualquier guerra en donde se disputan posiciones de poder. 

"El operativo tuvo la luz del Espíritu Santo y la protección de nuestro Señor Jesucristo y de la Virgen en todas sus expresiones" 
El Ubérrimo

Ignorar que en nuestro país, no hay un conflicto grave, vergonzoso, es una pretensión ridícula por decir lo menos. El conflicto existe no solamente en el seno de todos los países americanos, sino también en los europeos, africanos, asiáticos y sus protagonistas e instigadores no son solo las FARC, la ETA o el IRA, sino también quienes patrocinan la muerte por hambre de los niños de nuestro Choco, y de los más de diez millones que también mueren de hambre y de sed en el África, o en los cinturones de miseria de las grandes urbes de los países subdesarrollados y también de los desarrollados; son, instigadores y culpables de violencia y terrorismo, quienes permiten que millones de hombres y niños mueran sin haber conocido la comodidad de un techo o el aula de una escuela. Negar que esto sean formas de terrorismo, es o cinismo o ignorancia, y no podemos creer que sean ignorantes los dirigentes y personajes políticos quienes han tenido la posibilidad de formarse en las mejores universidades del mundo.

Es necesario “separar la paja de la espiga”, con el fin de poder definir prioridades. Es de personas razonables proponer que deben resolverse las causas para evitar los efectos.

El terrorismo es el arma de guerra tanto de los poderosos como de los menos poderosos. Algunos lo definen como el acto demencial que utiliza armas no convencionales de destrucción masiva, perogrullada que da argumentos a los terroristas de ambos bandos ya que en la descripción encajan tanto los misiles sofisticados, que no respetan líneas fronterizas y depredan sin distinción ni consideración todo lo que haya a su alcance (respetando únicamente los PC personales), como las minas quiebra-patas que no distinguen entre un combatiente o un trabajador agrario.

Siendo el propósito de la guerra la eliminación física, cultural y social del opositor, no podemos menos que condenar a todos los actores armados y desarmados del conflicto, incluyéndonos. Por ser la guerra el perverso método de que se sirve el hombre para obtener o conservar el poder, conviene por el bien del futuro condenar la guerra, descalificar a los guerreros y comenzar a cambiar el método de comunicación entre los diferentes sectores de la sociedad por otro más civilizado, como podría ser: el dialogo y un pacto social más justo como condición “sine cua non” de convivencia y desarrollo.

Condenar a uno de los protagonistas del proceso bélico no conduce a la paz, solo tiene una connotación formal e incompleta de dejar constancias históricas inanes. Se hace imprescindible, también, la condena y la descalificación de los iluminados del siglo XXI, herederos del fundamentalismo religioso de la edad media, nuevos profetas fundadores de la curiosa y peligrosa “teología del terrorismo” que pretenden ver la mano de dios en cada una de sus propias manifestaciones bélicas.



jueves, 9 de febrero de 2012

LA GUERRA, PARA QUÉ???



“La violencia es la partera de toda sociedad vieja, preñada de una nueva”
Carlos Marx

Marx, tenía razón cuando escribió la anterior frase, la cruenta Revolución Francesa, que dio término a los días de la sociedad feudal, sometida a la prolongada preñez del engendro capitalista, lo corrobora. Lo que le faltó a Marx, fue describir como en medio de la violencia del parto, la madre siempre debe morir para dar paso al nuevo ciclo histórico. Ni Marx con esta frase, ni Mao Tse Tung, cuando planteó que “El poder nace del fusil”, se propusieron instigar la violencia de clases; ellos solamente sirvieron de notarios de algo que ha venido sucediendo en forma cíclica desde la aparición del hombre en la tierra.
La guerra es junto al trabajo una de las actividades propias y distintivas de la especie humana, ninguna, de las demás especies, tiene su capacidad para planificar en forma conciente y razonada  labores productivas, pero tampoco ninguna planifica en forma conciente y racional la eliminación de su propia especie. Como fenómeno social es comprensible el uso de la guerra como método de relación humana, ya que esta atada en forma indisoluble a la necesidad atávica de manejar, usufructuar e incrementar el poder.

"Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo."
Voltaire

Las leyendas en todas las culturas nos permiten presumir que casi desde su separación de la familia de los Hominoideos, el Homo sapiens desarrolló el concepto del poder como un don entregado por los dioses, para disfrute de los elegidos.
En la mitología judeo-cristiana, Jehová (dios), le entrega al hombre un poder absoluto sobre todo lo existente, dándole al mismo una connotación violenta al autorizarlo a reinar sobre las demás especies aún a costa de la supervivencia de estas, tarea que ha venido cumpliendo con laboriosa solicitud y particular furor, desarrollando otra de las característica de la especie: la capacidad de ejercer el terrorismo contra los demás, especialmente contra lo diferente. Es así como Caín, se hace fraticida para posibilitarse el monopolio del poder. Abraham, padre de las tres religiones más importantes de occidente, se hace filicida (sino por acción si por intención) para mantener los lazos directos con la fuente del poder (Jehová). El reemplazo de Moisés, Josué, desarrolla toda una guerra de terror y de genocidio, contra el pueblo cananeo, en cumplimiento de una orden directa de un dios que solo habla inspira  y reviste de poder a los dirigentes del pueblo israelita; todavía hoy en día sus descendientes continúan “su misión histórica y divina”. Sin olvidar que fue el propio Jehová el padre de la combinación de todas las formas de lucha, quien decide utilizar la violencia como expresión del poder divino: la muerte de los primogénitos de las familias egipcias compite en salvajismo e impiedad con la matanza de inocentes decretada siglos después por Herodes y la destrucción de Sodoma y Gomorra es un acto tan criminal como la destrucción de Hiroshima y Nagasaki decretada por otro profeta del terrorismo en la primera mitad del siglo XX.
 “Si vis pacem, para bellum”
 Vegecio
El 12 de octubre de 1492, marca el inicio de la guerra de despojo aupada por la ambición del imperialismo español para incrementar su poder en Europa y por la extraña decisión de un dios ajeno, de imponer sus dogmas a golpes de espada, protagonizando el mayor etnocidio (y latrocinio) del que se tenga memoria en la historia de la humanidad sin que hasta ahora se haya iniciado un programa de verdad y reparación por parte de las altas cortes europeas, celosas guardianes de la justicia internacional, ni tampoco por parte de los “baltazares” que opinan, catalogan, tachan y descalifican a los otros terroristas a nombre de los reyes modernos, designados como los anteriores por la divina providencia y respaldados por la indiscutible fuerza de los poderes imperiales.
La primera mitad del Siglo XIX en nuestra América, se caracteriza por la violenta guerra de liberación, a muerte, con conductas terroristas, con fusilamientos sin formula de juicio, como cualquier guerra en donde se disputan posiciones de poder.

LAS CHUZADAS


“Un inválido que carece de la grandeza de Cervantes busca un ominoso alivio causando mutilaciones a su alrededor”
Unamuno

Tal vez nunca se imaginó Nicolás Maquiavelo que el presidente de un desconocido (para él) país, quinientos años después de su muerte, emprendiera la ardua labor de actualizar y completar su obra maestra, sobre el arte de gobernar.
A propósito de las llamadas “chuzadas”, el Doctor Rafael Pardo le reclamo al gobierno que identificara al “Montesinos” colombiano. A partir de esta requisitoria, empezaron las especulaciones que pretendían descubrir la personalidad del emulo del oscuro personaje que se hizo celebre durante el régimen de seguridad democrática, en el vecino Perú y aparecieron los escuderos de siempre, con sus desgastadas rodilleras, a negar la existencia en Colombia de personajes de tal talla y en un verdadero festival de mentiras y verdades a medias, comenzaron a negar la existencia de eventos contrarios a la democracia nacional.
Por ejemplo, el Doctor Luís Carlos Restrepo y el último nombre en la interminable lista de jefes de la policía política, juraron ante el país que nunca, durante este régimen, se había espiado o intervenido en la vida intima de algún colombiano; mientras que el asesor estrella del régimen, el Doctor José Obdulio dijo que el escándalo por los seguimientos del DAS era un complot de la oposición contra el Ejecutivo. Sin embargo ante la evidencia cada vez mayor de que “las chuzadas” evidentemente existieron y especialmente ante el peligro de que fueran los periodistas de oposición quienes lograran conseguir las pruebas del delito, el titiritero mayor, oculto en las sombras de su palacio, dio uno de sus acostumbrados golpes maestros: Vicky Dávila, la agraciada presentadora de uno de los noticieros al servicio del régimen, en un momento de inspiración, logró después de una “brillante investigación” periodística descubrir la prueba reina de que el delito efectivamente había sucedido y que probablemente algún Montesinos criollo había dado la orden de investigar, chuzar e intervenir la vida intima de miles de colombianos sin importar su color político, ni su credo religioso, ni sus relaciones familiares.
En medio de vítores, de los agradecimientos de liberales, polistas y hasta uribistas, el pueblo se conmovió; una de la consentidas del régimen descubrió la verdad: El delito es real, solo falta un nombre, el del culpable, los demás nombres están allí: los senadores de la oposición, los ministros de estado, los magistrados de la Suprema Corte y probablemente hasta Tom & Jerry. Inmediatamente después de hacerse público lo que hasta el momento era un secreto a voces, la presidencia de la republica ofreció una jugosa recompensa a quien descubriera el nombre que faltaba, convirtiendo un episodio de la apasionante vida política colombiana en un vulgar reallity. Nunca antes se había ofrecido un premio tan jugoso en ningún lugar del mundo por adivinar algo tan simple. Basta con responder tres preguntas sencillas para averiguar quien es el oscuro señor de las sombras: Quien se beneficia con las chuzadas? Quien es el más brillante jugador en el mundo político colombiano? Y quien es el más paranoide de los colombianos?, es decir cual es el invalido mental, ávido de venganza y de poder?
Las respuestas apuntan al Ubérrimo, él se beneficia del delito.
A través de estos años ha demostrado ser el poseedor de una mente perversamente brillante.
Y últimamente su delirio, que lo ha llevado al extremo de considerar que responder una simple pregunta de un periodista, pregunta de que de otro lado se la hacen cuarenta y dos millones de colombianos, es una conspiración, debido a que ve conspiradores y enemigos no solo entre sus contradictores, sino también entre sus colaboradores, llegando al extremo de amenazar con “darles en la jeta”, siente la necesidad imperiosa de saber que piensan en su tiempo libre y que hacen o proyectan hacer los demás colombianos.
Además es obvio: El Ubérrimo no necesita de montesinos, ya que el se encargó desde el inicio de rodearse de mentes poco capaces. José Obdulio, al igual que sus primos “el osito” y “el otro” solo tienen capacidad para realizar el trabajo sucio, más no para proyectarlo. Los Doctores Santos?: El uno demasiado modesto como para interesarse en temas tan profundos y el otro, a pesar de tener las agallas y el perfil del conspirador aliándose con dios y con el diablo, como bien consta en su hoja de vida, no tiene la suficiente inteligencia como para montar una operación de esta magnitud.
Solo el Ubérrimo, acosado por la perversa sospecha de que el curita que escribe o recibe cartas de los guerrilleros sin su iniciativa, pueda llegar a tener más protagonismo que él mismo, o que el tímido Pachito pueda engrosar las filas de sus críticos, o, que quienes son capaces de enriquecerse utilizando su apellido y su paternidad, puedan llegar a convertirse en los Edipos modernos, es capaz de ordenar chuzar a todo el mundo, incluyendo a Monseñor Rubiano, a Pachito, a Doña Lina y a Tom & Jerry. Esto además de desviar las sospechas de su persona, lo protege además de sorpresas desagradables. El brillante cierre de la jugada consistió en hacerle llegar la información a Doña Vicky Dávila, agraciada del régimen, a quien de paso le paga su lambonería con una chiva que la puede llevar a recibir el prestigioso premio de periodismo Francisco de Paula Santander. O es Simón Bolívar?,... el premio, no el montesinos, claro esta.
Bucaramanga, 2009