«Y cuando su trompetería haya creado el universal y expectante silencio, que se congreguen en torno al féretro los millones de sus vasallos y, sopesando bajo las vestiduras sus calabacines de castrados, en bestial coro aúllen, rujan, chiflen, jadeen, ladren, graznen, ronquen, balen, cacareen, relinchen, tosan, berreen, roznen, bufen, croen, zumben, eructen, rebuznen, mujan, verraqueen, chillen, himplen, piten, gruñan, venteen, trinen, mayen, cloqueen, píen, gargaricen, crotoren, gañan, silben, voznen, gangueen, resuellen, pujen, gorjeen, parpen, bramen, y ululen... en póstumo homenaje y detallada necrología del gran charlatán que comenzaba a hacer la felicidad de los pueblos con la abolición de la palabra articulada.» Jorge Zalamea (1905-1969) El gran Burundún Burundá ha muerto.
Colombia es un país en donde se vive lo que podemos denominar el “SÍNDROME DE LA MUTACIÓN”, aquí los principios tienen un valor cambiante: los valores éticos se confunden con los anti-valores y la dignidad, con la entrega incondicional de la soberanía. Por arte de birbiloque el estado les da a los criminales de toda laya (narcotraficantes, genocidas, etc.), el trato y el titulo de padres de la patria y de salvadores de la dignidad nacional, mientras que a los defensores de los Derechos Humanos los señalan como terroristas, enemigos de la paz y por ende del estado. En nombre de la lucha contra el terrorismo, el estado se convierte en generador de terror. Tal situación nos lleva a plantearnos una serie de reflexiones sobre las diferentes variables de la vida nacional, sin la ambición de querer redactar un plan de gobierno, ni siquiera, el de hacer un planteamiento ideológico, solo una mera carta de identificación política que nos permita acercarnos, a nivel virtual, con el país real que soñamos. Muy diferente a la otra patria virtual del “líder” de turno, difundida por los medios que comparten las sobras del festín fiscal, descritos en forma magistral por el poeta Zalamea en su magna obra:
“Como hez que tras de si perdiesen todas
aquellas corporaciones castrenses, eclesiásticas y civiles, desfilaban
finalmente los tolerados desechos de la palabra: eslabón indispensable entre la
época fática de los lenguaraces y la edad de oro del gañido.
“¡Aquellos postillones del pluma, aquellos
jaleadores la oratoria!
“Hongos de las redacciones periodísticas,
piojos de los pasillos del Congreso; habían sido los sacapruebas en las noches
del Escribidor; habían formado la «claque» en los días del Gran Vociferente”.
A pesar de que equivocadamente y en forma
reiterativa hayan elegido el líder equivocado, bien sea por temor o por interés
de solucionar alguna necesidad visceral e inmediata, estamos seguros de que la
mayoría de nuestros conciudadanos comparten las siguientes definiciones,
soñadas en la búsqueda de una patria más justa:
- ESTADO Y RÉGIMEN POLÍTICO
Queremos un estado social de derecho, soberano y
pluralista. Respetuoso de la carta constitucional y del derecho internacional.
- CONTRADICCIONES POLÍTICAS
Queremos que los conflictos políticos, entre
connacionales sean resueltos en forma pacífica, en el marco de políticas de
paz, justicia y seguridad para todos.
- CULTURAL
Queremos un estado pluricultural y pluriétnico. Que
rescate y defienda las raíces y el patrimonio cultural. Que incremente la
inversión en investigación y desarrollo no solo tecnológico, sino
fundamentalmente de las ciencias humanas.
- SOCIAL
Creemos que la brecha social, producto de años de
monopolio del poder económico y político por una minoría privilegiada, debe ser
eliminada[1].
- MEDIO AMBIENTE
Queremos un medio ambiente saludable para el disfrute
de todos. Debe prohibirse el transito o el establecimiento de depósitos de
“residuos peligrosos” y la fumigación con productos tóxicos. Debe reglamentarse
el uso de los recursos naturales por parte de particulares, caso concreto las
concesiones onerosas de playas y bosques a las multinacionales del turismo.
Debe revisarse la política de “Africanización” del paisaje colombiano,
controlando el crecimiento de áreas con cultivos no autóctonos que ponen en
peligro la vida de la fauna y flora nacional.
- ORDEN MUNDIAL
Queremos que se reconozca la multipolaridad como
principio rector de las relaciones internacionales, estableciendo lazos de
cooperación y solidaridad con todos los pueblos del mundo.
- SOBERANÍA NACIONAL
Queremos que las decisiones en política exterior sea
dictada por el estado colombiano y encuadrada en la autodeterminación de los
pueblos. Fortaleciendo las relaciones con todos los países del mundo.
Que los convenios internacionales sean consecuencia de
la soberanía económica y cultural.
Que priorice la integración cultural y económica
regional, para fortalecer la capacidad de negociación de los tratados
económicos internacionales y la renegociación de la deuda externa.
Que la justicia sea repensada en el marco de relaciones internacionales de igualdad y
respeto mutuo, por lo cual creemos en la necesidad de que se revise el
tratado de extradición para que el ejercicio del monopolio de la justicia
frente a sus ciudadanos sea la reafirmación de estado soberano.
- LO COYUNTURAL
Consideramos que existen situaciones aberrantes que
exigen el inmediato tratamiento, por poner en peligro los derechos
fundamentales de amplias franjas de población, como son el desempleo, el
desplazamiento masivo de poblaciones y el colapso de la seguridad social, ellos
son:
El CONFLICTO INTERNO que se institucionalizado
en nuestro país, consecuencia de las desigualdad social y del monopolio del
poder, debe recibir tratamiento político. Consecuencia del mismo y probable
puerta de entrada a su solución es el tema del intercambio humanitario, el cual
no debe dilatarse innecesariamente[2].
Queremos ver un país sin desempleados, en donde las
relaciones laborales se rijan por principios de dignidad, estableciendo un
contrato laboral dentro del marco de la justicia social. Deben ser revisadas y
cambiadas las políticas Laboral y pensional.
El colapso de la VIVIENDA, la SALUD y
la EDUCACIÓN, Consecuencia del recorte de la inversión social,
impuesta por el centro de poder imperial, debe ser corregido acorde con los
principios de equidad y solidaridad social[3].
El problema de la “tiranía de los medios”, tema
espinoso por su relación con la libertad de expresión, amerita el análisis
serio y la necesidad de democratizar los medios de información, hoy en manos de
monopolios, con intereses en el manejo del poder.
Otro tema de insoslayable actualidad es el referente a
la UNIDAD LATINOAMERICANA, el cual debe enfrentarse con el conocimiento
y el respeto por las tradiciones y la historia regional, recogiendo la
experiencia y el sueño del Libertador.
[1] ¿Es posible que se convierta
en un acto creativo que dé cabida a la revisión abierta de las estructuras de
poder, donde las técnicas sólo sean medios, donde compartamos también la
responsabilidad de construir contenidos que necesitamos resolver?
Mi propuesta es que hagamos un viaje, un viaje cotidiano del poder al poder
SER, de facilitar una educación sexual centrada en el placer de SER. Es
decir de ayudar a otros u otras a decidir con libertad vivir el placer de estar vivos, de expresar
su sexualidad, de sintonizarse con la vida más que con la enfermedad. De
entregar la responsabilidad de asumir su propia vida. Pero esto no puede caer
otra vez en una receta de deberías.
Esto nos implicaría varias cosas:
a. Un ejercicio ético de construcción de significados que le dé sentido y
contexto a lo que hemos llamado educación sexual.
b. Una revaloración y apropiación de paradigmas que respondan a una visión
integral de la vida, facilitando los espacios para el intercambio de saberes y
experiencias previas y secundariamente a contenidos establecidos.
c. Procesos enfocados en el desarrollo de capacidades para la vida
entendidas estas como el desarrollo de potencialidades para decidir, ser,
asumir el placer de vivir.
d. Enfocado todo esto a una evolución de la conciencia sobre la propia
sexualidad basada en el Placer de Ser.
e. Este poder ser necesitaría de actos pedagógicos que tengan en cuenta:
f. La revisión permanente de las interpretaciones de realidad sobre la
sexualidad propia y la de los demás. (contexto cultural)
g. El valor pedagógico de la pregunta como generadora de conciencia critica y
de construcción de significados.
h. Aprender a “descreer” las creencias limitadoras de autonomía, de placer y
de vida, y que han fomentado la culpa y el miedo impidiendo una mayor
comprensión de la complejidad de la educación sexual.
i. Identificar y hacer explícitos los enfoques ideológicos del ejercicio
pedagógico de la educación sexual y la intencionalidad abierta de tales
enfoques, dando posibilidad de elegir estar o no a quien participe en ellos.
En síntesis el placer de Ser está en resonancia con la sensación de unidad
y de integralidad, con la expresión ecológica de los procesos de
desarrollo con el acto pedagógico desde la perspectiva de la vida, la
potencialidad y el bienestar y con la interpelación sinérgica de los
distintos saberes.
[2] En este país la democracia está amenazada por el
autoritarismo (de derecha), por la violencia y por la profundización del modelo
neoliberal. Desde la expedición de la nueva Constitución Política (1991),
verbigracia se han registrado 270.000 muertes violentas en el país. Esto supone
una de las tasas de homicidios más altas del mundo; 3,4 veces la de Brasil, 3
veces la de México, 1,4 veces la de El Salvador. El desplazamiento forzado
interno supera ya los dos millones de personas -en su mayoría mujeres, niños y
niñas- y el costo económico de la guerra y de la violencia equivale a tres
puntos del producto interno bruto, con una tendencia creciente hasta llegar a
más del 12%, así mismo se busca una solución negociada al conflicto para poder
avanzar en temáticas que afectan directamente a muchas familias como es el
secuestro y por consiguiente el acuerdo humanitario como la mejor vía a unas
negociaciones futuras para superar este flagelo.
Se considera
que la violencia en Colombia y los mecanismos para superarla, es decir, para
alcanzar la paz, son la equidad, la autonomía, la solidaridad, la participación
y la autosuficiencia. En otros términos, la paz tiene que ver con monopolios
del poder y estructuras sociales inequitativas. Por tanto, la desactivación del
conflicto pasa por la necesaria reestructuración o reforma que remuevan esos
obstáculos estructurales para la paz y la convivencia civilizada.
[3] El saber no corresponde solamente a una esfera del
conocimiento, está fundamentalmente determinado por un contexto político y
económico, por una forma de estar y hacer en una cultura. Y el saber acerca de
lo sexual (lo que se ha llamado educación sexual) no es la excepción. En
Colombia han dejado huella importante las posturas mojigatas de muchas
posiciones religiosas que desde creencias erótico-fóbicas han horadado un
desarrollo más consistente de los proyectos que sobre sexualidad se han
planteado en el país.
No podemos
negar que el sistema educativo colombiano en el cual se insertan los proyectos
que tocan la educación sexual también está contaminado por la propuesta
cultural del consumo del poder y del poder del consumo donde las personas
siguen más al servicio de las normas que viceversa. Donde las necesidades
básicas del saber, son reemplazadas por las necesidades y requerimientos de un
currículo lejano a dar respuestas a necesidades vitales del ser y del hacer
como aquellas que al ser revisadas y problematizadas en la cotidianidad escolar
le permiten a las personas decidir responsabilizarse de su propia vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario