En un artículo del periódico El Tiempo, bajo el título de “Devaluación acelera inversión extranjera en los hospitales top”, Martha Juliana Silva, presidenta de Silk Banca de Inversión, dice: “El sector salud está en crisis, pero precisamente, por esa razón, lleno de oportunidades de mejoramiento”. La información se corresponde con las declaraciones del ministro de salud quien afirmó, esta semana que: “No podemos decir que Colombia tiene una crisis de salud pública, eso es mentir y desconocer los hechos que son evidentes”.
Pero cuales son los hechos evidentes de los que habla el ministro y para quien las oportunidades que prevé Doña Martha Juliana?
Pero cuales son los hechos evidentes de los que habla el ministro y para quien las oportunidades que prevé Doña Martha Juliana?
Los inversionistas extranjeros han puesto los ojos en Colombia, tal y como lo reconoce, en el artículo mencionado, Guillermo Rincón presidente de Inversiones RICORADI, él afirma: “hay interés en este tipo de proyectos, ya que en Colombia los procedimientos son más económicos y el dólar hace barato para un extranjero venir al país”. Esta es la razón por la cual su empresa, RICORADI, en asocio con la empresa Altos del Bosque, abrió el año anterior, en Bogotá, el complejo Beauty Garden Hotel & Forest Medical Center, que cuenta con unidades de medicina, turismo, hotel y comercio, con un costo de 36 mil millones de pesos.
De acuerdo al DANE, la expedición de licencias para la construcción de hospitales, el año anterior, fue de 567.074 metros cuadrados, con un crecimiento de 32,9%, con respecto al año anterior. En la ciudad de Bucaramanga, por ejemplo, actualmente están terminando de construir dos megahospitales particulares, todos ellos, favorecidos para hacer negocios internacionales, gracias a la ampliación de la zona franca. Incluso el negocio es tan rentable que empresas como la estadounidense Rizk Ventures y Goldman Sachs, dedicada a la explotación de materias primas como el carbón, ahora entró al negocio del leasing inmobiliario hospitalario y acaban de comprar al Instituto del Corazón que pertenecía a la Fundación Cardio-Vascular, en la ciudad de Floridablanca (S).
La presidenta de Silk Banca de Inversión, informa en mismo artículo, que inversionistas españoles los contactaron para una consultoría a fin de invertir en el sector de gestión integral de salud. Por su parte la compañía Medplus abrió, en Suba, un complejo para pacientes de medicina prepagada y atención en cirugías estéticas y otros procedimientos, y National Clinics Colombia (un establecimiento comercial matriculado en la cámara de comercio de Bogotá, dedicado, según la información de su página Web a comerciar al por mayor todo tipo de maquinaria y equipo n.c.p. -es decir ofrecen tal diversidad de servicios y actividades comerciales al por mayor de productos farmacéuticos, medicinales, cosméticos, etc.- que no tienen otra manera de incluirlos más que agrupándolos de esa forma), adquirió los derechos fiduciarios y activos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios Provincia de Nuestra Señora del Buen Consejo, en el Hospital Universitario Clínica San Rafael de Bogotá.
Estas noticias serían una muy buen recibo entre los trabajadores de la salud, si no estuvieran articuladas al reconocimiento de que las prerrogativas con las que juegan los inversionistas extranjeros, son el bajo costo de las tarifas del servicio; tarifas que entre otras cosas se derivan de los bajos salarios de la mano de obra médica, hecho favorecido por los cambios legislativos de los últimos años en materia laboral y la destrucción de la red hospitalaria pública. Razón tiene la CEPAL, al apuntar que los inversionistas extranjeros están de plácemes por el hecho de que Colombia tiene uno de los costos más competitivos en Latinoamérica, en términos de cirugías y tratamientos médicos ya que los pacientes pueden recibir servicios profesionales de alta calidad hasta con un 40 por ciento menos en la tarifa final con respecto a países como Holanda, EE. UU. o España.(ver http://www.procolombia.co/publicaciones/guia-de-oportunidades).
Así pues, la salud colombiana será el imperio de los grandes centros de atención de altísimo nivel, en paquetes que ya se promocionan como “Turismo de Salud”, centros de altísima complejidad, en un país en donde las prioridades médicas son de Salud Pública y de primer nivel de acuerdo a las cifras de nuestra morbimortalidad.
La prioridad de las políticas gubernamentales en salud es la oferta de servicios casi todos relacionados con la industria de la silicona y la remodelación de sonrisas según el modelo hollywoodense de moda y claro el manejo de enfermedades catastróficas a extranjeros, a bajo costo gracias a una mano de obra barata y de altísima calidad, toda ella formada con los impuestos nuestros.
No sería raro que la matanza del siglo XXI no sea de campesinos bananeros, sino de doctores de alta calificación, por lo menos, si de masacres laborales hablamos.
